Jugador tight pasivo
- 27-12-2008
- Publicado en Artículos
Los jugadores de este grupo, también conocidos como “rocks” (rocas), juegan pocas manos y las juegan de forma pasiva. Sólo apuestan fuerte cuando están seguros de tener la mejor mano, lo que hace que sus ganancias sean pequeñas en muchas de las manos que ganan.
Una de las desventajas de jugar así es que los rivales que están atentos notan cuándo estos jugadores tienen una gran jugada y pueden retirarse sin incurrir en mayores pérdidas. El jugador tight-pasivo da poca acción y, en consecuencia, recibe poca acción.
Normalmente, el jugador tight-pasivo no sufre variaciones bruscas de bankroll. La gráfica de su evolución monetaria dibuja una suave pero sostenida pendiente. Las sesiones en las que ganan a lo grande son muy esporádicas. Los demás jugadores tienen difícil arrancarles una buena porción de su stack, pero es aún más difícil perder mucho dinero con ellos.
Para mejorar su juego, los jugadores de este grupo deben perder el miedo a apostar. Tienen que hacerse a la idea de que para ganar dinero en una mano de poker no suele ser necesario llevar el nuts, sino simplemente tener una expectativa positiva.
Cuando juguemos con un tight-pasivo en la mesa, tenerlo a nuestra izquierda es lo idóneo, de ese modo le podremos robar las ciegas con toda impunidad. En el flop podemos ganar el bote apostando (sobre todo si salen cartas bajas), pero si nos hace call y no llevamos nada debemos pensar en renunciar a seguir apostando en el turn.
Desde luego, debemos ceder ante la más mínima muestra de agresión por parte de uno de estos jugadores (esto es, si no llevamos una mano lo bastante buena como para ganar a la mano con la que puede estar subiendo). Si se llega al showdown con un tight-pasivo suele ser mejor hacer check si hablamos primero, a no ser que tengamos una jugada mejor que la jugada con la que él nos puede hacer call.