
Si bien toda persona que se inicia en el mundo del Póker tiene como primer objetivo divertirse, es una realidad que a medida que vamos aprendiendo y volviéndonos profesionales, nuestras pretensiones irán cambiando y cada vez intentaremos ganar más dinero.
Si cuando fuimos principiantes nos conformamos con una ganancia de U$S50, luego de ser realmente buenos en el juego solo nos conformaremos con ganar al menos U$S5000 jugando sin límites.
Aprenderemos a apostar con valor, para provocar a nuestro oponente, conocedores de que tenemos una buena mano, y sacar así la mayor ganancia posible.
En este sentido es sumamente favorable aprender a tener una idea de cuales son las cartas con las que cuenta nuestro oponente, esto nos llevará a saber que si su mano es pésima, y tiene alguna idea de lo que está haciendo, no caerá en enfrentamientos, y si su mano está enriquecida con buenas cartas, es probable que nos gane, por lo que el mejor caso es cuando tiene manos intermedias, y en ese caso, entran a jugar las diferencias entre nuestras cartas y las suyas, pero también nuestra habilidad.
Siempre será favorable a nuestro juego el saber leer los gestos de nuestros oponentes, y nos referimos a los gestos inconscientes, los que no puede controlar, ya que si estamos frente a un profesional, es posible que intente enviarnos señales falsas, que nos engañen para que terminemos haciendo su juego.
También nosotros podemos utilizar esta técnica, aunque no debemos olvidar que quien está enfrentándonos también nos observa, y puede darse cuenta si intentamos engañarlo o si estamos siendo demasiado transparentes.
Cuando hablamos de apostadores hay una diferencia extensa entre los tipos de apostadores que podemos encontrar, están los que apuestan por pasión y los que sus pasiones los dejan levarse. Entre los errores mas comunes que hay en los apostadores se encuentra la impaciencia, el que realmente sabe apostar solo demuestra su habilidad a largo plazo, lo cierto es que cualquiera puede tener una racha de buena suerte, lo que es realmente difícil es el mantener un rendimiento optimo a lo largo de una noche entera.
Otra cosa que puede afectar a un apostador es la imprudencia, la imprudencia viene de la impaciencia, esta es cuando el apostante pretende compensar todo lo que ha perdido a cusa de la impaciencia mediante apuestas cada ves mas grandes. Lo mejor siempre es apostar con moderación y al mal tiempo buena cara.
La falta de disciplina es la madre de todos los errores a la hora de apostar, esta es la que hace que un jugador cometa errores, errores que el sabia de antemano que no debía tener la falta de conducta hacen que no pueda ser fiel a un sistema de juego. Este es de todos los problemas el más grave.

Una de las mejores facetas del póker ha de ser la posibilidad de mentir, o, como se lo conoce popularmente entre los fanáticos y entendidos, bluffing. Sea para salir de un aprieto, presionar a otros jugadores, o sea que lo utilices como un indicador para medir tu propia destreza social en las mesas, los bluffs son una herramienta indispensable en el arsenal de estrategias para todos los jugadores de póker. Pero ¿hay tal cosa como un exceso de bluffs?
La respuesta a esta pregunta es, claramente, positiva. Y, de hecho, puede considerarse un factor relevante para explicar el rápido descenso de los jugadores principiantes o amateur en ciertas mesas o juegos, pues recaen excesiva e indefectiblemente en él para escapar de haberse metido a jugar una mano que los expertos poco hubieran recomendado.
Los bluffs entran de manera clara en aquella categoría de los patrones repetitivos y predecibles de juego que debes evitar, sobre todo si incurres en ellos de la misma forma y ya se ha demostrado cuando menos en una oportunidad que has ganado o perdido gracias a ello. Todo lo peor si te hubieran encontrado mintiendo o bluffeando más de una vez.
Por eso, la regla general es que a menos bluffs, acabarás jugando un mejor póker. Pero, atención: esto no quiere decir que no deberás aprovechar esta estrategia si la tienes al alcance. Las precauciones rigen sobre todo para algunos casos, que examinaremos más adelante.

Existe una clase de bluffs que resultan irresistibles para la mayoría de los jugadores: los que se hacen a cara de piedra. En inglés se conocen como Stone-cold bluffs. Los caracteriza una particularidad bien notable: el riesgo involucrado en ellos. Los que recién estén iniciándose en el mundo maravilloso del póker podrán encontrar ejemplos de esta clase en varias películas de Hollywood o episodios de algunas series de televisión.
No es de sorprender que abunden, precisamente, estos ejemplos en la ficción: es que, por lo general, los Stone-cold bluffs no se ven en la vida real, sea en los juegos presenciales o en la red. La razón puede ser una de prudencia, pues el riesgo que va en ellos es enorme.
Pero también es cierto que debe considerarse la clase de contrincantes y los parámetros de juego. No es lo mismo una velada entretenida entre amigos o una partida en la red con botes pequeños o moderados, que un pequeño torneo en el casino local o una gran partida de campeonato.
Debes aprender a considerar estos factores para mejorar tu nivel de juego. Continuar leyendo….

Ante la variedad de estrategias que permite el póker para determinada mano en juego, se acepta como buena regla preparar una estrategia de juego lo más simple posible, mientras ella se mantenga atenta a la mano en juego. Al revés, se considera una mala práctica encarar la estrategia de juego con movidas, jugadas y apuestas en exceso complejas para la mano en cuestión.
Veremos de qué se trata esto.
Si consideramos una buena estrategia mantener el bote pequeño en caso de creer necesario alcanzar el river para ganar, una práctica sencilla sería simplemente obviar la apuesta del turn, táctica que tiene como finalidad principal evitar engrosar el pozo final.
En cambio, el uso de esta estrategia como un ardid en caso de que tengas una muy buena mano desde el comienzo (o desde el flop), entra en la clase de juego rebuscado que sería mejor evitar. Tanto en juegos pot-limit como no-limit, lo mejor será no saltarse una ronda de apuestas si tienes una buena mano. Continuar leyendo….

6. 2 – 10
Esta mano es legendaria, debido a que Doyle Brunson ganó dos World Series of Póker con ella. Pero ello no significa que sea una buena mano -Doyle Brunson es uno de los mejores, y a menos que seamos un apostador tejano con las miles de horas que él tiene e la mesa, no deberíamos tratar de imitarlo.
7. 5 – 9
Llamada “Dolly Parton”, es una mano que la gente suele jugar por su nombre gracioso. Pero si estamos jugando a ganar, no es una buena idea jugar ciertas manos simplemente porque tengan un nombre divertido.
8. Empate: 4 – 7, 4 – 8, 5 – 8, 3 – 6…
Es muy raro que alguna de estas manos gane, especialmente si no son del mismo palo. Lo mejor es tirarlas, incluso en la ciega chica.
9. Rey, Reyna o Jack + naipe bajo, de distintos palos
Uno de los errores más comunes que se ve hacer a los principiantes es que cuando ven cualquier figura en su mano, la juegan. Jak – 2, Reyna – 3, Rey – 4, etc., la mayoría de las veces son manos perdedoras.
10. As + naipe bajo, de distintos palos.
Otro error común entre los principiantes, que juegan cualquier as que tengan. Ora vez, puede ganar ocasionalmente, y en el contexto de un heads-up es una buena mano, pero en una mesa de cuatro o más jugadores, esta mano no debe ser jugada si tenemos una subida de la apuesta frente a nosotros.

Los profesionales del póker, esos a los que se suele llamar los ‘tiburones’, en contraposición a los ‘fish’ (principiantes o malos jugadores), son vistos generalmente como jugadores duros y agresivos.
Esta descripción no es del todo errada, pero tampoco nos aclara mucho acerca de la verdadera naturaleza de los profesionales, eso que los hace ser buenos jugadores.
Existen cuatro habilidades fundamentales que un jugador debe poseer para poder considerarse un jugador de póker sólido.
Matemáticas
Un jugador sólido conoce la importancia de los outs. Los outs no son más que el número de cartas que pueden mejorar nuestra mano (la cantidad de cartas con las que podemos formar manos ganadoras).
Teniendo dicha cantidad en mente, se le puede aplicar el siguiente cálculo: multiplicarla por dos y sumarle uno al resultado; el número obtenido será el porcentaje de propabilidades que tenemos de formar alguna de las manos ganadoras.
Las habilidades matemáticas son el conocimiento básico necesario para jugar póker. Cualquiera que no entienda estos conceptos, no debería jugar en partidas donde se apueste por dinero real.
Disciplina
Un jugador disciplinado sabe cuándo jugar y cuando retirarse. Reconoce cuándo no tiene el estado de ánimo adecuado para jugar. Y también está atento para reconocer cuándo una partida es demasiado jugosa como para irse. Continuar leyendo….

Tradicionalmente, se ha considerado que el póker es un juego de uno por naturaleza, y la psicología de los jugadores se acerca bastante a la de los tenistas, quienes comparten con ellos ciertas cualidades y emociones que provienen de la soledad en el juego, y de las tensiones que los espectadores proyectan sobre ellos. No obstante, ¿qué hay de jugar con un compañero?
Se trata de algo bastante común, o al menos de algo que se da con más frecuencia de lo que podríamos pensar, y más importante que nada, no se trata de nada ilegal ni que vaya contra las reglas. Existen muchas ventajas en ello; una de las estrategias específicas que se derivan de un juego así es la cartera compartida, es decir que ambos jugadores manejan un fondo común de dinero que al final de las rondas se repartirán por igual.
Lo que no puedes hacer con ningún compañero que decidas jugar es compartir información mutua acerca de las cartas que les hayan tocado para idear una estrategia de juego común en contra del resto de los jugadores en la mesa: esto queda totalmente prohibido. Pero, eso sí, estaremos de acuerdo en que se trata de una restricción entendible.
También se considera de buena etiqueta en estos casos de juegos de a dos, no incurrir en jugadas de presión conjuntas. Por ejemplo, entrar en una escalada de raíces para acabar en un pozo (pot) grande entre tú y tu compañero para obligar a los otros jugadores a abandonar la partida.