
Jugar poker a través de internet sea la modalidad que sea debe ser siempre igual a su versión en el mundo real.
Muchas veces los tiempos y las velocidades de los torneos virtuales son un poco diferentes a lo que puedes vivir en una mesa, dado que una de las características más buscadas en los juegos de poker en línea es su velocidad.
De hecho la idea es que cada vez se hagan más rápidos por lo que no muchos tienen la suerte de ir a la par con tales exigencias.
Al igual que cualquier disciplina será necesaria una actualización, revisación y reflexión sobre nuestro juego a medida que pasa el tiempo.
Si quieres saber más sobre poker, ve a nuestra sección “Escuela de poker”
Ahora bien, en este articulo nos centraremos en las principales reglas del poker en su modalidad Texas Hold’em en su versión en línea.
De forma que te sientas cómodo y seguro a la hora de jugar por internet sabiendo que estamos de tu lado para ofrecerte todo el material que necesites.
Las reglas del Texas Hold’em en una mano estándar en línea son las siguientes:
Regla número uno: el repartidor, distribuidor, concesionario o simplemente dealer es el único que baraja y reparte las cartas.
Regla número dos: los jugadores que veas en la pantalla de tu ordenador situados a la izquierda del repartidor o dealer pagarán las ciegas, una de ellas será pequeña y otra grande.
Atención en caso de existir un distribuidor profesional permanente en la mesa, estos jugadores serán los que estén a la izquierda de quien actúe como botón.

¿Por qué será que todos esperamos con ansiedad ver si nuestras cartas son un par de ases cuando sabemos que, en realidad, las posibilidades de tenerlas son bastante bajas? Existe en el póker una clase de probabilidad especial que surge de la combinatoria de cartas. Todo tiene una explicación.
Veremos que es difícil tener un par de ases desde el comienzo porque existen menos combinaciones posibles que de recibir otros juegos poderosos, como A-K o A-Q. Sólo existen seis pares de ases que podrían tocarnos, y en un mazo de 52 cartas, eso es bastante poco. Sin embargo, existen muchas más posibilidades de sacar un A-K, mano casi igualmente fuerte que la anterior. Para ser exactos, existen 16 combinaciones diferentes de A-K: a saber, (4 x 2) x 2.
Esta cuenta se traduce de la siguiente manera: existen cuatro palos en la baraja francesa (espadas o picas, corazones, tréboles y diamantes); a su vez, estamos considerando cartas de dos valores (A-K), y los palos pueden repetirse. De allí que la cuenta anterior pueda expresarse como “cuatro palos, que pueden repetirse (as de corazones y rey de corazones, por ejemplo), representados por cartas de dos valores diferentes”.
Sólo existen cuatro combinaciones suited, es decir, del mismo palo, un factor a tener en cuenta, pues con ellas, si no se forma escalera ace-high, pares o tríos, es posible alcanzar un flush.
Lo explicado más arriba no vale sólo para ases y reyes: se aplica a cualquier combinación de dos cartas aleatorias, por ejemplo, A-J, 2-3 y 8-Q.

Aprender a domar las expresiones inconscientes del miedo que se dibujan en todo nuestro cuerpo en la infortuna de una mala ronda de póker se vuelve esencial para mejorar nuestro nivel de juego a largo plazo, pero también para evitar caer presa de nuestras señales inconscientes ante rivales predadores.
Además, ¿cómo saber si tú no eres quien tiene la mejor mano al final? Domina el terror y quizá hagas que tus rivales se planten o alcancen el showdown sólo para ver tu superioridad.
La cara de póker de la que hablamos antes debe estar acompañada por unas manos igualmente frías ante la acción que se desarrolla frente a ti. Tú y yo entendemos que eso es difícil: las manos hablan solas por la mente que juega póker. Expresan, además de temores, inseguridades y certezas de victoria. No podrás dominar a voluntad buena parte de estos gestos, pero lo que sí puedes son aquellos movimientos en los que reconoces la necesidad de comunicar de manera silenciosa a tu rival, rascándote aquí o allá, que todo está bien cuando en realidad no lo está. Continuar leyendo….