
Siempre que vemos los titulares donde atletas consumen esteroides para mejorar su rendimiento y terminan siendo descalificados comienza a formar un debate sobre la ingesta de estos productos químicos.
Como sabemos los esteroides, son fármacos que incrementan el rendimiento más de lo habitual en los deportes como por ejemplo fútbol, tenis, ciclismo, levantamiento de peso, lucha libre, boxeo, etc.
Sobre todo en los que el cuerpo va a recibir una gran golpiza por parte de la exigencia física, pero también donde habrá grandes niveles de estrés mezclado adrenalina.
Siendo esto ya debate de ciertas ligas de póker debemos dar a conocer que en el mundo del póker también hay aditivos, bebidas energéticas o suplementes que aumentan la concentración, y ánimo de los jugadores.
Cuando un jugador de póker utiliza este tipo de elementos por lo general lo hace por vía oral, aunque también se puede inyectar, alternando así su comportamiento y estado de ánimo.
Para los que están pensando que esto tal vez es ilegal, pues bien, no lo es, por ahora, ya si el comité olímpico aprueba al póker como deporte internacional de mesa y estrategia, la ingesta de fármacos para mejorar el rendimiento estará prohibida.
Por ahora no hay sistemas antidopaje, aunque se puede ver fácilmente en la cara de los jugadores cuando consumieron algún tipo de estimulante.
Incluso se ha demostrado que el consumo de estos productos hace que muchos jugadores súper agresivos terminan siendo menos agresivos y terminan jugando más manos, cuando antes solo pensaban en las apuestas.
En resumen:
El punto a favor es que mejoramos considerablemente nuestro rendimiento mental, concentración y estado de ánimo, elementos claves en una mesa de póker.
El punto en contra es que para lograrlo se debe ingesta algún tipo de estimulando químico-fármaco lo cual no siempre es bien visto por la sociedad, además quienes los consumen se lo tendrán que replantear si el póker comienza a ser olímpico.

Comprendida la importancia de construir un perfil de comportamiento de tus rivales y oponentes casuales en la mesa de póker (si tu meta es ganar en la mesa, claro está), pasaremos revista a continuación a algunos indicios que tendrás a bien observar para convertirte en un mejor jugador.
¿Cómo apila sus fichas? Puede parecerte gracioso, pero a algunos les resulta evidente la pericia del jugador por la forma en que acomoda las fichas: entre más grande la columna, tanto mejor nivel o experiencia puedes deducir para el oponente.
La razón detrás del argumento es que los jugadores que acumulan horas de juego en el casino se sienten cómodos con altas pilas de fichas, mientras que los principiantes del casino prefieren apilar en columnas cortas sus fichas.
¿El rival está cómodo en la mesa de póker? Está claro que los jugadores que se acercan por primera vez a una mesa de póker no se sentirán muy a gusto: estarán envueltos en nervios e inseguridades, y lo demostrarán con gestos y poses bien elocuentes. Continuar leyendo….

Los que tienen mucha experiencia en el juego podrán decirte sin titubear que en la mesa de póker las emociones brotan con facilidad, tal vez en demasía; más aún cuando ganar o perder se define por una carta, una jugada mal pensada, o cuando el bote grande acaba en las manos de un bluff que no se supo desafiar a tiempo. Aprender a dominar las emociones negativas que surgen de situaciones como estas se vuelve esencial.
El término casi oficial sería “tilt”, que significa ladear, voltearse o volcar tiene más sentido en póker. Aquí, un pequeño catálogo de situaciones que seguramente te harían volver loco en la mesa de póker:
Demasiadas cartas malas. Una ronda de cartas que no se pueden jugar, por su baja denominación o desfavorable combinación high-low, seguro pondrá a prueba la paciencia de cualquier jugador. A esta altura, ni falta hace que digamos que el póker es un juego también de paciencia, y que la victoria llega más fácil con las mejores cartas.
Prestar demasiada a tención a lo que dicen los oponentes. No es extraño que te hagan pasar un mal rato – no es personal, es una estrategia de juego. Vitorear por igual sus victorias o tus derrotas busca enajenarte de tu concentración. Recuérdalo.
Mala concentración o problemas personales. No te sientes a la mesa si tu cabeza no está puesta a todo o nada sobre el juego. Estar desconcentrado, o prestar atención a otros asuntos, te hará hacer malas jugadas, y ellas te llevarán al peor estado de ánimo para seguir jugando.