
Cuando estemos jugando una mano de Póker y nuestros adversarios estén frente a nosotros debemos tener ciertas precauciones en el momento de jugar, el oponente puede darse cuenta si tenemos buenas o malas cartas dependiendo de los movimientos que hacemos.
Siempre que juguemos una partida de Póker es recomendable llevar un par de anteojos negros de esta manera nuestros rivales no podrán vernos a los ojos y no se podrán darse cuenta de nuestras expresiones.
También es recomendable al momento de jugar estar serios constantemente, no tendremos que preocuparnos ya que nuestra cara estará siempre y en todo momento seria.
También es importante prestar mucha atención al juego que estamos llevando a cabo, si no hacemos esto no sabríamos que hacer con exactitud.
Al momento de apostar algo, es necesario tener claro lo que estamos haciendo dado que no hay márgenes para errores, si perdemos en un jugado que posiblemente podía ser mejor nos estaremos lamentando mucho tiempo.
Es muy importante llevar a cabo una buena mano de póker que estemos jugando, dado que si no hacemos esto no tiene demasiado sentido jugar al Póker respeto a nuestros rivales y en respeto a nosotros mismos.
El Póker no es un juego complicado lo único que debemos hacer es saber llevarlo tranquilo y jugar sin ningún tipo de preocupación de esta manera lograremos tener un juego mucho mejor y mucho más seguro, y podremos disfrutar algún tipo de ganancia.

Si usted quiere salir ganador de una mesa de póker, lo mejor será que hable lo menos posible, y si no habla, mejor aún.
Cuanto menos información podamos darle al rival mejor, esto porque hay muchos jugadores profesionales que mediante nuestra voz saben qué nos sucede sin nosotros llegar a darnos cuenta que acabamos de regalarle algo de pistas.
Generalmente nos hacen alguna pregunta sobre si nos asusto su apuesta o algún tipo de pregunta, las cuales contestamos sin saber que tan riesgoso puede ser para nosotros responder un si o un no.
¿Pero como sacan información de una pregunta que no revela nada? El contenido de la pregunta no es lo que realmente importa sino la forma como se responde , las personas en momentos de gran tensión y nerviosismo realizan movimientos extraños y demás.
En alguna pregunta que le hagan usted tal vez no demuestre algo pero lo manifiesta con un movimiento sin darse cuenta, y esto se convierte en una pista para que ellos noten que se encuentra tensionado. También logran darse cuenta si estamos en un momento de tensión o no, mediante nuestra manera de respirar, las pausas que hacemos al hacerlo, nuestra mirada… Continuar leyendo….

Los que tienen mucha experiencia en el juego podrán decirte sin titubear que en la mesa de póker las emociones brotan con facilidad, tal vez en demasía; más aún cuando ganar o perder se define por una carta, una jugada mal pensada, o cuando el bote grande acaba en las manos de un bluff que no se supo desafiar a tiempo. Aprender a dominar las emociones negativas que surgen de situaciones como estas se vuelve esencial.
El término casi oficial sería “tilt”, que significa ladear, voltearse o volcar tiene más sentido en póker. Aquí, un pequeño catálogo de situaciones que seguramente te harían volver loco en la mesa de póker:
Demasiadas cartas malas. Una ronda de cartas que no se pueden jugar, por su baja denominación o desfavorable combinación high-low, seguro pondrá a prueba la paciencia de cualquier jugador. A esta altura, ni falta hace que digamos que el póker es un juego también de paciencia, y que la victoria llega más fácil con las mejores cartas.
Prestar demasiada a tención a lo que dicen los oponentes. No es extraño que te hagan pasar un mal rato – no es personal, es una estrategia de juego. Vitorear por igual sus victorias o tus derrotas busca enajenarte de tu concentración. Recuérdalo.
Mala concentración o problemas personales. No te sientes a la mesa si tu cabeza no está puesta a todo o nada sobre el juego. Estar desconcentrado, o prestar atención a otros asuntos, te hará hacer malas jugadas, y ellas te llevarán al peor estado de ánimo para seguir jugando.

Si alguien diera un consejo como “es mejor no hablar demasiado en la mesa de póker”, varios mencionarían su desacierto, siendo, quizá, uno de los motivos principales para ello la referencia a los varios programas de póker de estrellas, celebridades y jugadores expertos que vemos frecuentemente en televisión. Allí se hace evidente la conversación; aunque probablemente debamos atribuir esto a los grandes egos de los profesionales y la diversión necesaria de las celebridades.
¿Por qué, entonces, habría que ser discreto en la mesa de póker?
Todo buen jugador sabe interpretar hasta en la menor dosis de expresión una información de juego. La próxima movida, la fortaleza del rival, la confianza que tiene en sus cartas, o todo lo contrario: su debilidad. Evidentemente, el póker es en gran medida un juego de información.
Cuanto más sepas sobre la mano que le ha venido en suerte a tu rival, mejor podrás considerar una estrategia de juego, tus adversarios no ignoran esto. Por ello es probable que tarde o temprano los notes buscando información preciada, o pienses que estás liderando el juego, inquietudes acerca de tu estado de ánimo, y demás. Continuar leyendo….