
En esta tercera parte veremos cómo apuesta en una mesa de poker el famoso jugador Tight-Pasivo, gracias a estos consejos y recomendaciones podremos saber si nos enfrentamos a este tipo de jugador o si definitivamente lo somos, y prestando atención al artículo mejoraremos nuestro juego para convertirnos en rivales casi imposibles de vencer.
A estos jugadores de poker se los conocen como “Rocks” o en español “rocas”, son característicos por jugar pocas manos y jugarlas de forma pasiva (Calmada).
Muy rara vez apuestan de manera fuerte, sólo lo hacen cuando están muy seguros de poseer la mejor mano de la mesa. Esta forma de jugar hace que sus ganancias sean muy pequeñas, pero a largo plazo y en muchas manos terminan ganando.
Como todo tipo de jugador, el Tight-Pasivo posee una desventaja, se trata de que los rivales que son muy atentos notarán cuando tenga una gran jugada en sus manos, al enterarse los demás se retirarán para no incurrir en mayores pérdidas, provocando una disminución en el pozo.
En conclusión con este tipos de jugadores sucede poca acción en la mesa y por consecuencia recibe poco dinero.
Si te consideras con características similares a las descritas y quieres mejorar tu juego para que no te descubran, sólo tienes que perder el miedo a realizar una apuesta, ten en mente que para ganar dinero en una mano no hace falta llevar el nuts, basta con tener una expectativa positiva para ganar.

Continuando con nuestras estrategias y siendo esta la última lista de estas clases de póker, les deseamos suerte en todos los aspectos del juego, y señalamos que la mejor manera de ganar es siendo un jugador con cabeza fría.
• Es bueno saber que las pequeñas apuestas pueden sacrificarse siempre y cuando sean las primeras de la ronda general. Después de haber sacrificado pequeñas cantidades de fichas, podremos colocarnos en la vanguardia y punta de lanza de nuestro juego agresivo, en caso que las cartas que tengamos sean las mejores para ello.
• Tener en TOTAL hermetismo nuestro juego supondrá que nuestros oponentes no sabrán si es bueno o malo… esto podría convertirse en un “arma de doble filo”, ya que, los demás jugadores podrían pensar que tenemos excelentes cartas, y perder por nuestro lado la oportunidad que ellos piensen que nuestro juego es malo para poder capturarlos.
. Si hemos bebido alcohol, recomiendo que dejemos atrás la posibilidad de jugar póker. La sensación de creer que todo está bajo control y que somos invencibles, supondrá que perdamos más seguido de lo normal. Continuar leyendo….

Está claro que no todas las jugadas que hagas en la mesa de póker serán las mejores, y es seguro que en muchas circunstancias no haya en realidad movida probable a la que pudieras arriesgar tu suerte con tranquilidad. Los errores están siempre a la orden del día, pero no son tan malos como podrías pensar, al menos en un principio.
El primer obstáculo a enfrentar cuando uno considera encarar sus propios errores de manera crítica, es la aceptación feliz de que, simplemente, ocurren y será mejor acostumbrarse y sacar provecho. Hasta los profesionales se equivocan, y no pocas veces arriesgan todo cediendo a las hambres de su ego.
Luego de reconocer que errar es humano, deberás establecer sólidamente cuál ha sido tu error. Analiza la jugada, vuélvela a jugar en tu mente, y encuentra en esa repetición instantánea lo que podrías haber hecho de otra manera.
¿Qué es un error? La teoría general del póker enunciada por David Sklansky dice que “un error es toda aquella movida que se habría hecho de manera distinta si el jugador hubiese conocido de antemano cuáles eran las cartas de su oponente“.
Pero como esto es bastante difícil de saber, quizá sería mejor afirmar que un error es no hacer la mejor jugada posible con la información que tienes a disposición.
No siempre dispondrás de la actitud de un jugador para saber si está siendo agresivo porque tiene una gran mano. De ello resulta que cotejar tus observaciones de los jugadores en la mesa es vital.