
Hoy vamos a hablar un poco más serios acerca de esa perra traicionera en las mesas que se llama psicología y como el quejarse, lloriquear y hasta se podría decir que estar continuamente de mal humor consigo mismo puede en primero lugar ser totalmente contraproducente para su juego y en segundo y casi seguro crear malas apuestas.
El tema de las malas apuestas, como surgen, si nacen del desconcierto de los jugadores, de la mala suerte, del azar o del propio inconsciente de los jugadores es tema de debate tanto en foros, chat y sitio de poker en todo el mundo.
Lo que hemos hecho es una investigación para presentarte en forma de mini guía con el fin de explicarte los problemas que tiene el mal uso de la imagen personal en una mesa de poker.
Veamos algunos puntos y analícemelos.
Punto número uno:
Los jugadores no tienen simpatía contigo porque creen que no la mereces.
Este es el tema más largo a analizar por lo que será mejor crear un articulo relacionado totalmente a la simpatía y empatía en el poker y los torneos reales.
Esta es la historia larga de por qué dos jugadores de poker se odian, puede ser que se conozcan del pasado y esa es la realidad en la mayoría de los casos.
Punto número dos:
El quejarse continuamente de nuestras desgracias en la mesa hace que mas probablemente fracasemos y demos lugar a una serie de abusos psicológicos silenciosos por parte del grupo, además seremos secretamente coronados como los “burros” de la mesa.

¿Un jugador mentiroso es un mal jugador? Según para que se lo este juzgando, en el juego todo vale, menos la trampa se pude hacer todo lo posible para poder ganar y no dejar que el casino o que otro jugador se lleve nuestro dinero.
De eso se trata el juego, de ganar y obviamente de divertirse pero hoy les quiero hablar de mentir en el poker que es de lo que mas no interesa.
Los jugadores de poker seguramente ya lo saben pero los que no conocen muy bien el juego aun en el poker tenemos la posibilidad de mentir y esa es una de las formas que muchos de los jugadores utilizan para poder llevarse dinero con una estrategia totalmente aceptable en el.
Durante una partida de poker podemos tener suerte y que no toquen cartas altas en casi todas las manos pero si estamos jugando frente a un jugador experimentado y sabe como manejar una mala mano mintiendo no nos servirán de nada las cartas altas que tengamos.
Mintiendo en el poker nos protegemos muchas veces de la mala suerte al repartirse las cartas, ya que no todo el tiempo no quedan cartas buenas en la mano y también es una forma muy inteligente de poder ganarle el dinero a los demás jugadores que en una de esas tenían una mano alta pero por miedo a que la nuestra sea la mejor no aposto y se gano el pozo de la mesa de una manera muy inteligente.

Siempre que nos dispongamos a jugar al póker en un casino online, debemos tener en cuenta algunas pautas para que nuestro juego salga de manera efectiva.
Siempre y en la mayoría de los casos debemos apostar siempre y cuando tengamos alguna carta de valor alto las cartas de valor alto son las cartas de 10, J, Q, K, As.
Si nos quedamos con cartas chicas debemos por lo menos tener alguna pareja pero siempre esperar a la primera carta que se descubre dado que de esta manera lo que hacemos es reducir las posibilidades de que nos salga una de las cartas que precisamos para formar un trío.
Siempre en el momento de hacer una apuesta debemos estar totalmente seguros dado que si estamos jugando por dinero y titubeamos demasiado lo mas probable es que perdamos , no esta mal usar el máximo del tiempo que disponemos, es mejor jugar tranquilos dado que de esta manera poseemos mas posibilidades de mantearnos en el juego que retirarnos.
Si jugamos en diferentes mesa y no podemos llegar a ganar en ninguna, lo mas aconsejable es retirarse del casino en ese momento e intentarlo mas tarde dado que si comenzamos a apostar y siempre perdemos estaremos así por un buen rato, pero si en este tiempo venimos ganando lo mejor es hacer apuesta de carácter mas fuerte.
Dado que esto es más conocido como racha simple en todas las partidas poseemos dos rachas una de buena y otra de mala suerte.