
Aún hoy, a pesar de la gran popularidad de la que goza el póker y de la gran variedad de habilidades que registran jugadores de todo el mundo, la mayoría de los juegos en línea, y también presenciales, se conforman de partidas de Texas Hold’em Limit, con apuestas ciegas que no suelen superar los $2/$4, en las que existen algunos vicios que los jugadores deberían evitar.
A continuación, una lista de errores comunes en las partidas de Low limit:
- Pagar para entrar en un pozo que ya registra varios raises con un juego de A-J, es una mala idea. Sobre todo si estás en la posición de small blind. Existen al menos dos juegos que podrían superarte (A-K y A-Q), y quedarás en mala posición para la siguiente ronda de apuestas.
- Jugártela con un par menor a 8-8 en una posición temprana podría hacerte caer en una espiral de apuestas iniciada por jugadores rivales bastante negativa: antes de que puedas darte cuenta, te encontrarás pagando para recuperar tu inversión inicial en una situación que, tras el flop, podría resultarte muy desfavorable.
- Combinaciones como Q-9, K-9, J-8 y K-7 son mediocres, y no es bueno jugarlas salvo que te encuentres en una posición tardía, y que subas tu apuesta, en lugar de pagar o pasar.
- Echarte atrás por una apuesta en la ronda final si tienes al menos un as en la mano, y el pozo está hecho de un monto que supera cinco o seis veces la big blind.

Dando un vistazo al pasado notamos algunas invenciones que pudieron haber influenciado a lo que es el póker como lo conocemos hoy. Por ejemplo, en China, remontándonos al año 969, donde el emperador de entonces Mu-Tsung practicaba un juego conocido como “dominó de cartas”.
Más adelante, en el siglo XIII, en Egipto se jugaba una especie de dominó diferente pero más evolucionado; después en el siglo XVI, en Persia se practicaba un juego denominado “nas”.
Posteriormente, en España se jugaba al “primero”, juego que se trasladaría hasta Francia donde cambiaría su nombre a poque y en Alemania se llamaría pochen. El nombre del juego del póker, parece que descendió de ese término francés poque, y que al mismo tiempo se fusiona con el alemán pochen que significa golpear.
En este juego, se compartían tres cartas a cada jugador y se procedía por medio de apuestas. El juego “primero” proviene del año 1526, y se dice que era muy parecido al póker de hoy en día.
Los franceses esparcieron el juego a lo largo de Norteamérica en países como Canadá, y parte de Estados unidos como Nueva Orleans y Misisipi. En Estados Unidos, en el tiempo de la guerra civil, el juego acogió gran cantidad de público y adquirió gran popularidad; en esta época, cualquier bar debía contar con una mesa de póker, por lo menos. Continuar leyendo….