Frecuencia básica en manos Hold’em
- 01-07-2009
- Publicado en Artículos, Clases de poker, Póker

¿Por qué será que todos esperamos con ansiedad ver si nuestras cartas son un par de ases cuando sabemos que, en realidad, las posibilidades de tenerlas son bastante bajas? Existe en el póker una clase de probabilidad especial que surge de la combinatoria de cartas. Todo tiene una explicación.
Veremos que es difícil tener un par de ases desde el comienzo porque existen menos combinaciones posibles que de recibir otros juegos poderosos, como A-K o A-Q. Sólo existen seis pares de ases que podrían tocarnos, y en un mazo de 52 cartas, eso es bastante poco. Sin embargo, existen muchas más posibilidades de sacar un A-K, mano casi igualmente fuerte que la anterior. Para ser exactos, existen 16 combinaciones diferentes de A-K: a saber, (4 x 2) x 2.
Esta cuenta se traduce de la siguiente manera: existen cuatro palos en la baraja francesa (espadas o picas, corazones, tréboles y diamantes); a su vez, estamos considerando cartas de dos valores (A-K), y los palos pueden repetirse. De allí que la cuenta anterior pueda expresarse como “cuatro palos, que pueden repetirse (as de corazones y rey de corazones, por ejemplo), representados por cartas de dos valores diferentes”.
Sólo existen cuatro combinaciones suited, es decir, del mismo palo, un factor a tener en cuenta, pues con ellas, si no se forma escalera ace-high, pares o tríos, es posible alcanzar un flush.
Lo explicado más arriba no vale sólo para ases y reyes: se aplica a cualquier combinación de dos cartas aleatorias, por ejemplo, A-J, 2-3 y 8-Q.
