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Tips para Jugar al Póker

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Personalidad y Psicología

Un buen jugador no es un jugador egocéntrico. Puede ser que como persona no se interese más que en sí mismo. Pero cuando entra a una sala de póker, siempre establece buenas relaciones con sus oponentes.
Tiene que tratar de pensar como ellos, entender sus decisiones, y las razones de dichas desiciones. Siempre debe responderse estas preguntas: ¿Qué cartas tiene mi oponente? ¿Qué cartas cree él que yo tengo? ¿Qué cartas cree él que yo creo que tiene?

Saber la respuesta a estas preguntas es un primer paso. Manipular dichas respuestas es un segundo paso, y más importante aún que el primero. Supongamos que tenemos un par de reyes, y nuestro adversario un par de ases. Si ambos saben qué cartas tien el otro, y además sabemos que el otro sabe nuestras cartas, ¿qué sentido tendría? Se deben manipular las respuestas de modo tal de poder engañar al adversario (por ejemplo, con un bluff).

En una partida sin límite, la psicología y los pókers tells son mucho más importantes que en las partidas con límite. Estas últimas a menudo se convierten en batallas matematicas, mientras que las sin límite conllevan un fuerte componente psicológico.

Saber balancear los riesgos y las recompensas

Los jugadores de póker están dispuestos a hacer apuestas arriesgadas, pero sólo si la recompensa es mayor que el riesgo. Continuar leyendo….

Tipos de bluff II. Semi-bluff

bluffear 430x200 Tipos de bluff II. Semi bluff

A diferencia del bluff puro, el semi bluff es el que se hace cuando, en un juego con rondas de apuestas múltiples, hacemos un bluff teniendo una mano inferior, pero que puede mejorar. La idea es que nuestra mano terminará formando un buen juego en una ronda posterior. Un jugador que lleve a cabo este tipo de bluff puede ganar el pozo de dos maneras: logrando que todos los demás oponentes se retiren inmediatamente, o atrapando una carta con la cual forme un juego ganador.

A veces, un jugador puede tener una draw hand con la que que tiene fuertes probabilidades de formar una mano tal que le haga ganar. En este caso, su apuesta no suele ser considerada un bluff, incluso aunque con ella puede forzar a los oponentes a retirarse teniendo manos muy fuertes.

Por ejemplo, en una partida de stud poker, un jugador con cuatro espadas puede elevar la apuesta en la penúltima ronda, con la esperanza de que los oponentes crean que tiene un flush. Si su bluff fracasa, y es llamado, aún puede recibir una espada en la carta final y ganar el showdown, o puede no recibir esta espada final, y tratar de bluffear de nuevo, en cuyo caso se convierte en un bluff puro realizado en la ronda final, en vez de un semi bluff.